Al pie del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, en la cara interna del parteluz, hay una extraña figura de un hombre arrodillado que, mirando hacia el Altar Mayor, parece orar.

La tradición identifica al “Santo dos Croques” con el Maestro Mateo, el propio autor del Pórtico de la Gloria, porque se cuenta que inicialmente se esculpió al pie del Pórtico como una más de las figuras, privilegio al que creyó tener derecho por haber esculpido tan maravillosa obra. Reprendido por el Arzobispo de Santiago, se arrepintió de su osadía y optó por permanecer eternamente de espaldas a su obra, privado del deleite de su contemplación.

Al Santo dos Croques se le atribuye el poder de traspasar sabiduría, inteligencia y talento a aquel que agachándose le propine 3 coscorrones con la cabeza. Por eso fue costumbre durante muchos años que los visitantes de la Catedral golpearan con su cabeza contra la del personaje de piedra con el fin de que les transmitiera así su elocuencia.

Se desconoce el origen de esta tradición, aunque se especula que pudiera estar en los universitarios santiagueses que buscaban “inspiración divina” para superar los exámenes. Actualmente está prohibida esta costumbre, porque los millones de santiagueses, turistas y peregrinos que  fueron golpeando su cabeza contra la figura, acabaron produciéndole un grave deterioro que actualmente se busca la manera de solucionar.

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