Leo en un trabajo sobre los dragones en el Camino Riojano que “sean los dragones temibles bestias, puertas abiertas a la sabiduría, manifestación inequívoca del mal, enemigos que habitan en el interior de nosotros mismos, transmutación de seres reales o criaturas fantásticas propias del mundo de los niños, aún hoy nos siguen sorprendiendo encaramados en los capiteles de iglesias y monumentos”.

Más allá de su representación física en diversos escenarios relacionados con la tradición jacobea, el dragón aparece citado en el Códice Calixtino como impedimento a la traslación apostólica. Así, en el Libro III del Códice Calixtino, donde se narran los hechos de la traslación de los restos del Apóstol Santiago por mar desde Palestina  a Iria Flavia (Padrón) y desde allí por tierra a Santiago, encontramos las principal referencia escrita de la figura del dragón en el Pico Sacro.

Según la tradición, tanto las tierras padronesas como las de Santiago estaban bajo dominio de la Reina “Lupa” (loba), que  a su vez habitaba próxima al Pico Sacro, por aquel entonces conocido como Mons Illicinus. Tras desembarca el cuerpo del Apóstol, sus discípulos se dirigen al Pico Sacro para solicitar la ayuda de la reina y ésta, les ofrece dos bueyes para trasladar el cuerpo, que en realidad son toros salvajes; sin embargo, ante la presencia de los discípulos, éstos se amansan y se dejan uncir al carro. Sin embargo, y tras la conversión de la reina pagana, de la cueva existente en el Pico Sacro sale un dragón, el cual se lanza echando fuego sobre los hombre que trasladaban el cuerpo del Apóstol, sin embargo ellos, obligan a retroceder al monstruo realizando la señal de la cruz, tras lo cual acaba reventando por la mitad.

Esta leyenda permaneció intacta durante siglos en la tradición oral de las personas que habitaban las tierras próximas al Pico Sacro, y frecuentemente se culpó al dragón del Pico Sacro de las desgracias o enfermedades que afligieran a sus habitantes, de ahí la costumbre de arrojar piedras al interior de la cueva como señal de rechazo al dragón, que aún se mantiene como ritual en las dos romería que cada año se celebra en este enclave.

También puedes leer El Pico Sacro y la Reina Lupa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>